El día en que conocí a King Kong

Para el que no lo sepa, un apunte sobre mi vida, yo nací y me crié en Bélgica. No estuve mucho tiempo (sólo hasta los cinco añitos) pero fué suficiente para que tempranos recuerdos quedaran grabados en mi retina. Los inviernos nevados, el pato Donald y Mickey Mouse en francés e incluso la primera sesión de cine que recuerdo (un Spiderman un tanto cutre).

Pero uno de los recuerdos más precoces que conservo es el de un gigantesco King Kong en el aparcamiento de un centro comercial en Lieja. Corría el año 1976 así que yo contaba en aquellos días con la tierna edad de 2 o 3 añitos y por supuesto todo esto con motivo del estreno de la versión protagonizada por jeff Briges y Jessica Lange.

La injundia de todo esto, además de poder admirar a un animatronic de semejante calibre era que por unos francos el bicho te subía en la palma de su mano y podías sobrevolar en ella el aparcamiento atestado de gente. Por supuesto a mí no me subieron y no tengo fotos de aquel día pero el recuerdo que tengo de todo aquello es el de un bicharraco magnífico y gigantesco tal que así:

 

Aunque probablemente el tiempo y la fantasía ha borrado la verdadera imagen que debió ser algo más parecido a esto:

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9 pensamientos en “El día en que conocí a King Kong

  1. La imaginación de un niño no tiene límites, y desde luego todo parece más grande y fantástico cuando mides no más de dos palmos… Yo recuerdo ver a Spiderman (o mejor dicho un tio vestido de fantoche) tirandose desde un andamio de unos 10-15 metros en el circo de la feria… y yo para mi que era verdad…

    Que envidia de inocencia…

  2. Por eso hay aguas que es preferible no remover, que los recuerdos de niño cuando los comparamos con su realidad nos dejan hechos polvo 😉

  3. Nada que ver con tu post, sólo quería decirte que se os echa de menos por la capital del reino… Estoy pensando en producir un corto sólo para traeros (!) mil besos jimena

  4. Yo también estuve allí, tenía 3 años más que tú pero la verdad es que la imagen que tengo guardada es de escucharte a tí evocar ese recuerdo constantemente. Las cosas de la psique, nosotros lo recordamos como un bicho de 5 pisos de alto que te paseaba en su mano!!!! Vale que en aquella época no había culturilla de prevención de riesgos laborales y que en la feria siempre ha habido artilugios que hubieran asustado a un suicida pero lo veo un poco arriesgado para el año 76. Siento decepcionarte, pero seguramente sería como el Cortylandia .. pero en belga.

  5. Los recuerdos de la infancia siempre se magnifican en tamaño. Pero un día creces y te das cuenta que es más pequeño de lo que te imaginabas.

    Yo disfruto escuchando los recuerdos de los demás. Algunos se hacen la mar de entrañables.

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