Don Antonio

Monumento a Antonio Mach�n

Muchos se atribuyen la paternidad de don Antonio, y más que lo harán. Capillitas de medallón y patilla, maestros de mucho aprendices de más aún, vecinos que no mandan en casa y quieren mandar en el barrio, concejales de foto e inauguración, quien sabe, quizás hasta el de los alcauciles se atribuya que la idea fue suya.

Pero ninguno de ellos lo vio nacer del barro, ninguno sufrió subido en un taburete, modelando interminables rizos cubanos, sujetando las maracas que a don Antonio se le caían y planchando esa perfecta raya del pantalón que ni la abuela de Cuéntame. Ninguno recorrió más de 330 km de ida y vuelta para ver como don Antonio acumulaba polvo durante seis meses en una fundición, ni pasó más horas de negociación con funcionarias quisquillosas que de trabajo con los palillos de modelar.

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Muchos se harán la foto  y se felicitarán con palmadas en la espalda pero algunos sabemos que padre sólo hay uno, que lo tapaba con primor cada noche, que entornaba sus ojos miopes para ver desproporciones aquí y aciertos allá. Qué visionó horas y horas de actuación y que se sabe el “Angelitos negros” de cabo a rabo.

A don Antonio lo disfrutarán muchos, igual que al abuelo del Greco, pero algunos sabemos que padre, sólo hay uno, se llama Guillermo y aunque lo llamo primo, es mi hermano.

…y no pesa.

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3 pensamientos en “Don Antonio

  1. Por poco me haces llorar…

    Lo que más me duele, a parte de los facturones, es el no poder compartir a Don Antonio aún más contigo… Probablemente tú te lo merezcas más que yo. Por eso cuando escucho a alguien preguntarte “Ah! ¿Que tu también eres escultor?”
    Me hierve la sangre…

    A este angelito lo hemos parido entre dos… y sin ti ésto no es lo mismo… Gracias por estar ahí…

  2. Pues yo he llorado…
    seguramente por mi amiga la comunista mensual, o no, eso nunca lo sabremos.

    Estoy de acuerdo con Squarez y afortunadamente los que hemos estado ahí, en la barrera, no necesitamos dar palmadas en la espalda para reconocer el trabajo.

    Las palmadas las daremos para aplaudir por el trabajo bien hecho y la satisfacción y los recuerdos, malos algunos, pero muy buenos los que más, eso no lo tienen ellos y el privilegio de ver nacer a don Antonio sólo lo tienen unos pocos.

    Cuando veamos el monumento en la calle, aunque pasen muchos años, veremos todos esos momentos y el poder enseñarle las fotos a nuestros nietos de don Antonio en papel, en barro, en la fundición y en la calle, eso no lo tendrán ELLOS, jamás.

    Me siento poderosa cuando sé que tengo guardados en un rinconcito experiencias vividas que nadie mas tiene, son mis pequeños tesoros.

  3. !Ole! Es curioso como a medida que va pasando el tiempo se difuminan los malos recuerdos (horas y horas encerrados, esto está mal hay que empezar de nuevo, se parece-no se parece, cóño que se nos cae el brazo, ese potingue inmundo con el que lo rellenamos…)y potencias los buenos (satisfacción a más no poder, el placer de modelar un gigante, -es igualito a como yo lo recordaba-, y esos desayunos…)

    En cuanto a tí Squarez, una de cal y otra de arena: Era todo un maquiavelico recurso dialéctico para proclamarme el Tío de don Antonio.

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