Musas, las muy perras

El cursor me mira parpadeando desde el recuadro blanco. ¿Me sigues? ¿no me sigues? ¿me sigues? ¿no me sigues?… Me mira con expectación, como si esperara mucho de mí. Como me mira la pella de barro cuando me planto ante ella con las manos desnudas, sin el amparo de un boceto o de un modelo.

Desnudo

El cursor sigue su monologo: ¿Me sigues? ¿no me sigues… -y argumenta muy sabiamente- Al fin y al cabo si has abierto este sitio tendrás algo que decir, igual que si abres una pella es porque has encontrado la forma que se esconde en ella!

Pero claro, para encontrarse con la inspiración hay que tener tiempo para buscar una cita con ella y como dice Manuel Nicolás Cuadrado de las musas: “no me han dedicado ni cinco minutos, las muy perras”

La inquieta rayita comienza a impacientarse, me increpa:

-Eras mucho más creativo cuando ibas de artista atormentado.

Si, ya ves. También era mucho más infelíz, cosas de la adolescencia. Ahora con mi trabajo de 40 horas semanales, mi piso de alquiler, mi taller vacío al que sólo acudo para regar las plantas y mi cuenta corriente menguante mi vida ha cambiado diametralmente, ahora soy mucho más feli…

…?

…??

…tengo que revisar mis creencias.

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3 pensamientos en “Musas, las muy perras

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