La madre del cordero


Mi supernena está a puntito de entrar en la fase final de las oposiciones, las últimas noticias son que va bien la cosa, afortunadamente no ha llevado falda porque le podría haber pasado lo mismo que a la niña de Kripton.

¡Suerte cariño!

De espanto el que me pegó mi querida Wacom ayer cuando la enchufé donde no debía. Si ya lo dice mi mujer que a ciegas no se meten las cosas que luego vas a donde no debes y te llevas un bofetón, pues eso es lo que me llevé en forma de chispazo.

Se apaga el ordenador de repente, me acojono (¡que no panda el cúnico!) y tras interminables segundos en los que creo que me lo he cargado veo que arranca sin aparentes problemas, pero la wacom no, la wacom está muerta.

Vi pasar mi vida en diapositivas como decían los Gomaespuma, en este caso todas mis ilustraciones mientras probaba en el otro ordenador -”no se reconoce el dispositivo USB“- tras escribir incluso al servicio técnico resultó ser una falsa alarma pero pasé una hora mu malita pensando que tendría que volver al ratón.

Ains, ya pasó.

Sólo tengo medias vacaciones, y no soy especialmente feriante (cosas que si puede decir mi mujer) pero como vivo a las puertas de recinto de la Feria de Abril de Sevilla es imposible no verse afectado por tan magno acontecimiento, así que vamos a echarnos unos bailecitos, yo pongo la manzanilla.

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Aunque tal y como se presenta el día primero habrá que buscar sitio para aparcar la canoa, o bien irse a la feria de Abril del Caribe, no, no es broma. Y de bonus track, mi sensación cuando entro en cualquier caseta del Real:

Comienza la Semana Santa, que ustedes la disfruten, o la sufran (según el caso)

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A todo el mundo, por muy urbanita que sea, le ha pasado alguna vez: Intentas salir de un hoyo y la tierra resbala bajo tus pies, cuando crees que estás a punto de salir, piedra al canto, ostión y otra vez al fondo. Algo parecido me ha pasado con Titus Magnificus estos últimos meses, aunque el hoyo en cuestión no era el blog sino mi vida real.

Diversas razones me han llevado a bajar mi ritmo de posteo (principalmente el trabajo y las navidades) pero sobre todo la decisión de centrar el blog en la ilustración y el arte (mío o ajeno) para lo cual se requiere tiempo para investigar o para dibujar. El problema de trabajar delante de un ordenador son las pocas ganas que quedan al llegar a casa de ponerte delante de la pantalla, si encima has estado dibujando, la wacom de casa se queda acumulando polvo. Estos meses han sido muy prolíficos en cuanto a ilustración histórica pero por política empresarial no puedo publicar nada de lo dibujado, una pena, aunque este otro es para un proyecto en Estepona inaugurado hace ya cerca de dos años:

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Por otro lado, cuando aún no se había pasado la resaca del estreno y los premios de Hendaya, recibí una llamada de Pepe Macias para embarcarme en otro proyecto cinematográfico (esta vez un largometraje) del que de momento no puedo hablar. Así que me he pasado las navidades dibujando Concept Arts para la dirección artística. Esperemos que se materialicen.

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Ahora parece que la tormenta ha pasado, así que espero poder decir (y mantener) que Titus Magnificus ha vuelto.

Ayer se rechazó en el congreso el último escollo que le quedaba al canon digital para ser implantado en nuestro país a pesar de la oposición del PP (¡Coño Mariano, para algo que haces bien!) esto quiere decir que a partir de enero vamos a pagar por piratear hasta en los móviles… ¡ah! ¿que tú no pirateas? ¿y a qué esperas? ¡de todas maneras la multa la tienes que pagar! Al carajo la presunción de inocencia.

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La copia privada es algo a lo que ya teníamos derecho desde que existe el casette. La Guardia Civil nunca ha detenido a nadie por llevar 15 cintas ilegales en el coche y de seguro que no todo el mundo se compra los discos de Camela en la gasolinera. He trabajado varios años en televisión grabando música en directo y he visto infinidad de veces a los músicos copiando las canciones en diversos soportes para poder aprendérselas y ensayarlas. Un solista lleva en condiciones normales entre cinco y diez músicos, no siempre son los mismos, a lo largo de una gira o un periodo de promoción pueden cambiar y aunque no fuera así, al princípio deben aprendérselas y para ello escucharlas mil veces y cada uno a su ritmo ¿les da el jefe de gira un original a cada uno? Vale, vale, a los de Bisbal si pero… ¿a los de un artista modesto también?

Yo soy artista digital: Ilustrador, escultor, diseñador, todo en soporte informático ¿qué quiere decir esto? Que todos mis artes finales se encuentran en mis discos duros y para llevármelos de un ordenador a otro (tengo dos en casa y uno en el trabajo) necesito CDs, DVDs o mis pendrives (o memorias de almacenamiento), sin ellos no soy nada, no queda constancia de mis creaciones ¡qué carajo, ni siquiera puedo crear! A partir de ahora tengo que pagar a unos señores por almacenar mi propio trabajo -¡pero si este dinero va a parar a los artistas! dirán ellos ¿quiere eso decir que el señor ladrón… perdón, el señor SGAE va a venir a mi casa para pagarme mi parte proporcional de la multa que prevee que alguien pueda descargarse mi trabajo de esta web y almacenarlo en sus discos duros? pues no, para eso debería ser socio de la susodicha entidad además de existir un método para detectar que la gente tiene mi trabajo en su poder. Una vez cumplida esas condiciones para un artista de baja proyección como yo eso supone que pagaría más por las cuotas anuales de pertenencia a la secta que lo que cobraría por ser artista.

¿O va a ser que para estos señores sólo son artistas los que trabajan con un micro en la mano?

Los microsiervos tienen mucha más información sobre el tema.

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