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Mientras se iban definiendo los personajes protagonistas, el mundo en el que se enmarcarían iba surgiendo poco a poco, un imaginario final de siglo XIX en el que el mapa del mundo es bien distinto del que conocemos, una gran guerra en las antiguas colonias contra un enemigo desconocido en el que Europa debe decidir si participa o no.

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Por aquel entonces no lo sabía, pero recientemente (more…)

Por aquel entonces no lo sabía pero la historia del protagonista de nuestro “De la Tierra a la Luna” tenía todas las trazas de la de otro mítico científico un tanto maltratado por la historia. Nikola Tesla fué el inventor de la corriente alterna entre otras muchas aportaciones a la humanidad, es por ello que se dice de él que fue el hombre que inventó el siglo XX, tal vez sin él, el mundo se parecería más a éste lugar de acero y vapor donde se desarrolla nuestra historia.

Una vez definido el protagonista, los secundarios se van acoplando a su alrededor como en una foto de familia, basta con poner dos dibujos uno al lado del otro para saber si funcionaran bien juntos. La casualidad quiso que para construir el personaje del científico soñador me inspirase en un profesor de escultura (gran pedagogo y gran persona) que por aquel entonces andaba luchando contra molinos de viento en la facultad, algo muy apropiado para el personaje.

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Casi sin darme cuenta el resto de personajes acabaron surgiendo del mismo entorno, (more…)

protagonista diseño realista

Hace unos días, haciendo arqueología entre mis papeles antiguos encontré una serie de dibujos de un proyecto al que le tengo un especial cariño más probablemente por el potencial que tenía que porque el proyecto avanzase mucho. Como todas las historias en las que me embarcaba con mi buen amigo Javi Jiménez empezaban con mucho entusiasmo y terminaban diluyéndose en el tiempo. En este caso la cosa quedaba acentuada porque se trataba de un largometraje de animación en Stop Motion. La cosa comenzaba asi: (more…)

Para continuar el último post sobre el león cobarde de Oz, he adelantado un poco más en el diseño de personajes utilizando una herramienta que descubrí hará cosa de un año (aunque hasta hace poco no he podido explorarla a fondo) y que realmente me ha cambiado la vida.

Como escultor que soy el paso lógico en la transición al mundo digital que realicé hace ya algunos años hubiera sido pasarme al 3D en lugar de al diseño, la edición de vídeo y últimamente la ilustración digital pero he de confesar que el 3D se me atragantó desde el principio. La falta de tiempo unido a que no son herramientas muy intuitivas ha hecho que mis capacidades en ese campo estén muy limitadas. Esto fue hasta que un buen amigo me descubrió una maravillosa herramienta de modelado para escultores llamada Zbrush.

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Al contario que los tradicionales softwares con los que, a pesar de lo que se diga (more…)

Estaba el otro día cumpliendo una de mis obligaciones maritales, concretamente el ir de compras, cuando me asaltó en forma de ropa interior uno de los miedos de los creadores: La desvirtuación de su obra.

Aclaremos, el shopping en concreto no era en otro lugar que en una tienda de lencería joven, de éstas de poco encaje y mucho colorín. Sumiso yo, andaba vagando entre los estantes repletos de braguitas, minitangas, camisetitas, pijamas multicolores, batas y albornoces mientras niñas, muchachas y jóvenes esposas andaban tocando el género (textil, se entiende) seguidas de esposos y novios abnegados, unos con mirada cabizbaja y algo incómoda y otros más espabilados admirando el género (femenino, se entiende).

Yo estaba, y no quiero sonrisas incrédulas, en otros menesteres. Además de lo obvio, este tipo de comercios me gustan porque son una auténtica galeria de ilustraciones: Vacas, gatitos, ratones, hipopótamos, pingüinos, ningún animal se libra, y si hablamos de personajes famosos menos aún, Mickey, Pato Lucas, las Supernenas, Mafalda, Betty Boop, Supergirl, hasta Olivia, la escuálida novia de Popeye andaba retratada en algunos conjuntos ¿como podían pelearse el marinero y Brutus por semejante adefesio?

En esas estaba mi mente cuando de repente veo a tres chiquillas de no más de quince, pijas ellas, superpijas, que se acercan a una estanteria en la que Snoopy observa desde unos shorts como se acercan estos tres productos de una intoxicación de MiprimeracoloniaChispas. Y yo, que he crecido en barrio pijo (más que pijo, barrio del Avecrem), recordé la desafortunada asociación entre el can creado por Charles Schulz y esta relamida tribu urbana.

Cuando contaba con diez años, los chicos/as de mi barrio llevaban pegatinas de Snoopy, llaveros de Snoopy, bolsos de Snoopy, seguro que hasta su primer tampax tuvo la efigie de Charlie Brown. Esto hizo que odiara sobremanera al dichoso perrito durante años hasta que, ya en mi edad adulta y aficionado a leer algo más que al insigne Ibañez y a Superheroes petados de esteroides, descubrí a los verdaderos Snoopy y amigos en las tiras de Peanuts.

Y claro, eso no tenía nada que ver con los secuaces de los hombres G. Sarcasmo, ironía, inteligencia, un sentido del humor capaz de reirse de la sociedad americana desde dentro, la versión anglosajona de nuestra mordaz Mafalda (o al revés, ella es más joven).

En resumen, lo que a mí me atormentaba es ¿qué puede hacer que la obra cumbre de un magnifico autor, cargada de profundidad e inteligencia acabe colgando de unos Levi’s 501TM con tan superficial fín? No lo sé, supongo que es una loteria que ninguno querríamos que nos tocara, aunque pensando en los beneficios generados por los derechos de imagen….
y de los tangas ni hablemos…

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