De espanto el que me pegó mi querida Wacom ayer cuando la enchufé donde no debía. Si ya lo dice mi mujer que a ciegas no se meten las cosas que luego vas a donde no debes y te llevas un bofetón, pues eso es lo que me llevé en forma de chispazo.
Se apaga el ordenador de repente, me acojono (¡que no panda el cúnico!) y tras interminables segundos en los que creo que me lo he cargado veo que arranca sin aparentes problemas, pero la wacom no, la wacom está muerta.
Vi pasar mi vida en diapositivas como decían los Gomaespuma, en este caso todas mis ilustraciones mientras probaba en el otro ordenador -”no se reconoce el dispositivo USB“- tras escribir incluso al servicio técnico resultó ser una falsa alarma pero pasé una hora mu malita pensando que tendría que volver al ratón.
Ains, ya pasó.




Noto el miedo en tu relato, mi joven padawan, y recuerda que el miedo lleva a la ira, y la ira al lado oscuro…
y así andamos enchufando lo que no debemos donde no podemos… o no nos dejan…
Nunca debí dejar la goma y el lápiz, no hay nada como las manualidades…
…ejem.