Aún me dura el sofocón (de la risa) tras leer este post del magnífico blog Analizarte. Ocurre a veces entre los escultores que la búsqueda de la peana perfecta para una escultura nos da más quebraderos de cabeza que la propia escultura. No se puede hacer a la ligera, es un ejercicio de composición que afecta seriamente a la obra, el material, el peso, la superficie de apoyo y la unión entre obra y pieza. Cada escultura tiene su peana ideal y cada peana es para una escultura.
Supongo que el escultor David Hensel sabía eso cuando preparaba su obra Un día en el paraíso pero de seguro que no sabía que en la Real Academia de Artes de Londres considerarían más apropiado exponer la peana como obra individual mientras la escultura acumulaba polvo en los almacenes de la galería.

No somos nadie, y en este mundillo, menos.



JAJAJA!!
me imagino esa familia al completo, tipo por ejemplo la que nos une, de domingo y excursión para admirar la “figurita del niño, que se la han puesto en la Real Academia de Artes de Londres, oiga!”
esa carita de cap…
JAJAJAJAJAJA!
JUAS, JUAS, JUAS!!!
Muy bueno!!
Me recuerda a un juego de muñequitos tipo Warhammer, los Marvel HeroClix. En una ocasión salió el Hombre Hormiga, y sacaron la peana vacía, ya que el Hombre Hormiga estaba reducido a “tamaño hormiga”… echadle un vistazo a la foto, anda…
http://i9.ebayimg.com/03/i/000/e0/ae/fe73_1.JPG
pues a mi lo que me intriga de verdad és el título que se le debió poner a la peana:
el sosten de la felicidad???
π no había pensado en esa situación, “Los Square en el museo: el terror de los galeristas” absolutamente Berlanguiana.
Pocus, hicieros algo parecido con una parodia de los muñecos de Star Wars (atento a “La Fuerza“).
Don Oracle propongo “El Paraiso tras la Operación Malaya” como alternatva.